domingo 11 de marzo de 2007

No echo nada de menos


Una pregunta que me hacen muchas personas cuando comentamos mi enfermedad y la dieta sin gluten que sigo desde el diagnóstico, es que alimento o alimentos echo de menos, si hay algo que antes tomaba y que ahora añore no poder hacerlo. Y mi respuesta sincera es que, salvo el regaliz rojo, del que me acuerdo con dolor de corazón, jejeje, no hay nada que eche en falta. Francamente, no se si esto se debe a que como siempre he sido un poco “mico” para comer, no me ha importado, en determinados alimentos, ceñirme a aquellas marcas que no contienen gluten o bien que tengo una percepción demasiado positiva de mi enfermedad que me hace reparar únicamente en aquellos alimentos que SI puedo tomar.


Pondré un ejemplo de lo que hablo. Veréis, el otro día, leyendo un artículo sobre alimentos funcionales, que son aquellos que pueden proporcionar un beneficio para la salud además de nutrición básica (yogures fermentados con cultivos probióticos, bebidas nutritivas que mejoran la función intestinal y fortalecen nuestro sistema inmune, leches enriquecidas con Omega 3), me di cuenta, con gran regocijo por mi parte, que podía tomar todos los productos (vale, salvo uno) que aparecían en la página. Vamos, que me encantó. Jajajaja.

Como curiosidad, alguno de los productos del artículo SIN GLUTEN eran estos:


Gazpacho y bebida de vegetales NATUR V
ALVALLE



ACTIMEL, ACTIVIA natural,
ACTIVIA soja para beber natural
DANONE



KNORR VIE



Yogur con ALOE VERA natural, mango
Yogur con ALOE VERA para beber natural, naranja
KAIKU


BENECOL líquido fresa, naranja, natural
KAIKU


Imagino que los niños y adolescentes, en buena lógica más caprichosillos que nosotros los adultos a la hora de comer, no lo tienen tan sencillo.

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jueves 22 de febrero de 2007

¿Por qué ahora?


Una de las cuestiones que más me han intrigado desde el mismo momento del diagnóstico de mi enfermedad ha sido ¿por qué ahora? ¿Por qué he pasado ahora de una celiaquía potencial a una celiaquía declarada? A pesar de que desconocía por completo mi enfermedad, podía entender fácilmente que ésta se presentase en la infancia, tras la introducción de gluten en la dieta, pero ¿¡de adulta!? Y me lo preguntaba no ya como lamento, que la cosa estaba hecha, sino casi por pura curiosidad.

Interrogué a mi médico y también busqué información en libros y publicaciones y en Internet sobre el origen y desarrollo de la celiaquía. Y las contestaciones fueron un tanto descorazonadoras para mi afán de saber, ya que si bien el punto de partida para la posible manifestación de la enfermedad era la predisposición genética, los factores que determinaban ese tránsito no eran todavía conocidos. Casi todos los sitios que leí o visité barajaban las mismas hipótesis: una infección vírica, un mayor consumo de gluten, una enfermedad concomitante que debilita las defensas del organismo, una intervención quirúrgica o, lo que más me sorprendió, también hablaban de un periodo de estrés emocional y/o agotamiento como posible desencadenante.

¿Y si hubiese sido el estrés el que hubiese “activado” mi enfermedad? Ninguna de las otras suposiciones me encajaba y, por otro lado, debía reconocer que me había estado exigiendo demasiado, tanto personal como profesionalmente, así que bien podía ser esta la causa.

Incluso sin tener ni remotamente confirmación de que ese hubiese sido el causante, si que fue todo un toque de atención. Y me prometí hacer unos cuantos ajustes en mi vida más allá de la variación de los hábitos alimenticios. Empecé hace tiempo y en ello continúo. Creo que voy aprendiendo.




EL JUEGO DEL LIBRO
Y como mis queridos Ana y Víctor M. del blog Caminar sin gluten me han nominado para su Juego del Libro, es un deber, y un placer, corresponderles. Este es mi libro:

APRENDIZ DE SABIO
de Bernabé Tierno
y publicado por Grijalbo



Pero al perfeccionista esto no le satisface y pretende el imposible de la perfección en todo, algo que le agota y estresa constantemente. Es suprahumano e inhumano buscar la inalcanzable y frustrante perfección, porque todos somos limitados y nadie es perfecto. El aprendiz de sabio se decanta por la excelencia, hace todo lo mejor que puede y sabe, se acepta como es con limitaciones, defectos, algunas virtudes y cualidades y ¡¡lo disfruta!!

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