jueves 25 de enero de 2007

Maeve


Esta vez no voy a hablar de celiaquía. Espero que aquellos que leen este blog buscando experiencias o información sobre nuestra enfermedad sepan disculparme, pero hoy, atendiendo la sugerencia de los siempre cariñosos Ana y Víctor M. del blog Caminar sin gluten, toca hablar de celtas. Más bien de una en concreto: de Maeve.

En las leyendas celtas irlandesas, dos son las Maeve. Una es la reina de Connacht, que inicia una guerra contra el Ulster para conseguir un famoso toro de los Ulates y otra es la reina de las hadas, menos conocida y con un carácter más sosegado y poético que la primera.

Pero la Maeve de este blog no es ninguna de ellas. También es celta, pero en este caso, asturiana. Y vivió hace mucho tiempo, en el último tercio del siglo I antes de Cristo en el occidente de Asturias, en el Castro de Coaña, a orillas del río Navia y en plena campaña del emperador César Augusto contra los belicosos pueblos del norte de la Península Ibérica. Maeve descendía de una antigua estirpe astur y vió entrelazado su destino con Virio, el joven albión hijo de Nícer el herrero, y también con Silo, el bardo recién llegado a Castro. En realidad su historia es ficción, que todos ellos son personajes de la novela La Noche Celta del escritor asturiano Juan Noriega.

Y Maeve y su torques de plata. Y Virio y Silo. Y los castaños y la Fiesta del Fuego se hicieron música, que otro asturiano, Ramón Prada, compuso una obra orquestal, que también se llama La Noche Celta, basándose en el libro de Noriega. Se trata de un precioso poema sinfónico en el que, con habilidad, conviven instrumentos típicos de la orquesta sinfónica con otros como la gaita, la zanfona, darboukas, bodhram y la flauta de tradición celta.



CASTRO DE COAÑA
Villacondide-Coaña
Asturias


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jueves 18 de enero de 2007

Los celiacos y la cocina vanguardista

En un primer momento tras el diagnóstico, mis salidas a comer fuera de casa se vieron reducidas drásticamente. La razón fundamental para ello fue que la enfermedad y sus peculiaridades a la hora de comer eran grandes desconocidas para mi y, si ni yo misma sabía como había de prepararse un menú libre de gluten, difícilmente iba a ser capaz de explicárselo a un jefe de cocina.

Pero pasado el tiempo, más recuperada físicamente y con más conocimiento de la celiaquía, decidí que era hora de comenzar a normalizar mi vida. La enfermedad ya me había robado bastantes momentos en el calvario que precedió al diagnóstico y no iba a robarme ni uno más, así que un día que mis compañeros de trabajo organizaron una comida, me apunté. Esta primera experiencia no supuso ninguna inquietud, que mis compañeros, todo amabilidad, buscaron un restaurante con menú sin gluten donde conocían el tema sobradamente (Mesón Nozana en Siero-Asturias que aparece recogido en www.infoceliaquia.org)

Y a esa primera vez le siguieron otras. Y otras más. Y a restaurantes donde no tenían carta para celiacos, pero que eran lo suficientemente tradicionales como para que pudiesen prepararme sin problema unas tapas de jamón serrano o queso y un pescado o carne a la plancha acompañado de verduras o ensalada. Vamos, nada de elaboraciones complicadas. Pero yo, tan feliz.

Ahora, a pesar de que no me abandona la prudencia a la hora de salir a comer fuera, si que a veces echo en falta, en esas reuniones con amigos o familia, poder tomar platos más sofisticados o vanguardistas.

Y hablando de nuevos conceptos de restauración, me ha contado mi hermana que ha estado cenando en el restaurante Arola Madrid en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía y que ofrecen la posibilidad de adaptar sus menús para celiacos (también a otras intolerancias alimentarias) Me puse en contacto con ellos y muy amablemente me confirmaron este extremo. Tal vez me decida a probar.

Dejo el enlace a su página web.

www.arola-madrid.com


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jueves 11 de enero de 2007

El chocolate de los churros, siempre Valor



En Nochevieja y tras las uvas, los amigos solemos reunirnos y organizar una pequeña fiesta con bebidas y algo para picar y que dura hasta el amanecer. Este año le tocaba a Patri ser la anfitriona y ni que decir tiene que sabe de la enfermedad celiaca y de sus peculiaridades a la hora de comer, que como buena amiga que es se ha molestado, desde el momento de mi diagnóstico, en conocer el mundo sin gluten.

La víspera del 31 de diciembre recibo una llamada de mi amiga desde el supermercado para confirmar la marca de chocolate a la taza que podía tomar. Me decía que tenía en las manos un paquete de ValorCao para hacer a la taza y que en un lateral del mismo se indicaba que “PARA CELIACOS, RECOMENDAMOS EL CONSUMO DE NUESTRA TABLETA DE CHOCOLATE A LA TAZA 300 GRS.”, así que cogería ésta última para que yo pudiese tomarlo sin problema. Con toda probabilidad, todos vosotros habéis visto ya esta leyenda, pero yo, que soy cero chocolatera no tenía ni idea. Es más, nunca había reparado en que chocolates no llevaban gluten.

Entonces recordé que Valor era de las empresas damnificadas tras la publicación de la Lista de Alimentos 2006-2007 y que había sido incluida en una primera actualización, así que rápidamente acudí a las modificaciones de la lista en cuestión para corroborar lo que decía mi amiga. Y si, efectivamente, no podemos consumir el Soluble Valor a la taza, pero si podemos el Valor a la taza 300 grs.

Un diez para Patri por su preocupación y esmero y otro para Chocolates Valor, que con esa leyenda de recomendación que incluye en el envase facilita la elección (especialmente a nuestros familiares y amigos, que ellos no tiene el dichoso librito) de aquellos productos que podemos consumir sin que se vea afectada nuestra salud.



VALORCAO-SOLUBLE VALOR A LA TAZA
NO APTO


LEYENDA EN EL LATERAL DEL
VALORCAO A LA TAZA



VALOR A LA TAZA 300 GRS.
SIN GLUTEN

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jueves 4 de enero de 2007

Taller de la harina en El Espíritu del Bosque


Un día de estos, en el programa La Despensa de La Prensa del Canal Cocina hablaban de planes para Navidad y me sorprendió gratamente el que proponía un Centro de Ocio Rural llamado El Espíritu del Bosque que se encuentra en la localidad de Robledondo en la Sierra Oeste de Madrid.


El Jefe de Cocina de este centro, Juan Carlos Menéndez, explicó en el citado reportaje que realizaban una serie de talleres, entre ellos un taller de la harina, donde en un fin de semana te enseñan a elaborar de forma artesanal distintos panes, magdalenas, pasta, llevándote posteriormente a casa “el resultado” de tu trabajo. Y lo que llamó la atención es que dijo que podían participar personas celíacas y que en este caso, obviamente, los productos se elaboraban con harina sin gluten.

Encontré la página web de El Espíritu del Bosque y también les llamé, que a mi familia, muy cocinillas ellos, les gustó la idea de pasar un finde haciendo pan en pleno contacto con la naturaleza. Hablé largo rato con uno de los responsables, una señora encantadora llamada Marina y me confirmó lo dicho en el reportaje de la televisión. Ante mis preguntas sobre el conocimiento por parte del centro de la enfermedad celiaca, me dijo que ella era madre y abuela de celiacos y que a su hijo le diagnosticaron hace más de 30 años.

Os dejo la dirección de la página web de El Espíritu del Bosque por si alguien la cree interesante. Habla de este y otros talleres, con galería de fotos incluida, de la agenda y tarifas de los mismos, de cómo llegar al sitio...

www.espiritubosque.es



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